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29/03/2021

TODO LO QUE SUBE, TIENE QUE SEGUIR SUBIENDO

 

El día de hoy dirigimos nuestra atención sobre el cuerpo y alma que impulsa al Retail y permite su evolución social y empresarial: El emprendedor y el negocio. 

 

EL EMPRENDEDOR:

 

El emprendedor resulta vital, debido a que es el consciente racional que impulsa ideas creativas que, si bien no son originales, pueden ser innovadoras dentro de un ámbito enfocado. Se tiene que resaltar, también, que uno no emprende solo, al menos no a largo plazo. Eventualmente termina, apoyándose de otros emprendedores, como los community managers, arquitectos, agentes de Branding, diseñadores y varios más,  que le ayudan a moldear más su visión de proyecto y aumentar el impacto que este tendrá en las masas. Sin embargo, sin su iniciativa nada ocurre, nada se forma y nada sube. 

 

El emprendedor resulta vital, debido a que es el consciente racional que impulsa ideas creativas que, si bien no son originales, pueden ser innovadoras dentro de un ámbito enfocado.

 

 

La iniciativa, a su vez, debe también estar acompañada, no solo de pasión, sino también de conocimiento y es que el aprender es una de las características más importantes de todo emprendedor, sobretodo cuando aprende de sus propios errores. Y justamente, este impulso de aprender, mejorar e implementar, es lo que diferencia a un emprendedor de un soñador.

 

Entonces, ¿eso es todo? ,  ¿eso es un emprendedor? , ¿acaso todos aprenden y emplean lo aprendido de la misma forma?  Por supuesto que no, existen varios tipos de emprendedores y cada uno emplea lo aprendido de una forma diferente. 

 

 

 

Tenemos al emprendedor Social, quien tiene un propósito social detrás de su proyecto o empresa; El Digital, quien domina las técnicas de marketing digital como nadie más, ya que este es el entorno natural de su empresa; El Individual, quien crea una empresa relativamente nueva para combatir el trabajo informal; El Asociado, quien alberga muchos profesionales que trabajan en una asociación y El Franquiciador, quien abre oportunidades para que otros emprendedores dirijan nuevas unidades de su negocio. 

 

Y aunque todos posean conocimientos y personalidades diferentes, cada uno va hacia un solo objetivo, que es crear un negocio.   

EL NEGOCIO: 

 

 

Es el reflejo de las acciones del emprendedor, es el resultado de su empeño y será lo que defina su éxito o su fracaso. 

 

Primero tenemos al éxito, el dulce éxito, algo con lo que muchos sueñan y pocos consiguen, pero ¿Qué sigue después?,  ¿un descenso lento o una inmovilidad permanente?  Ninguno de los dos, lo que sigue es una constante acción de cambio, pues sin él, el negocio no evoluciona y no muestra innovación. En otras palabras, no sube, solo cae y hace honor al viejo dicho de “Todo lo que sube, tiene que bajar”. El plan del emprendedor debe ser justamente evitar lo último, la bajada. Se debe de entender que el éxito no es sinónimo de quietud, sino de oportunidad evolutiva, que el emprendedor debe aprovechar para subir y seguir subiendo.

 

Ahora veamos la otra cara de la moneda, el fracaso, el miedo insistente de muchos. No obstante, en el mundo del emprendimiento hay que perderle el temor a fallar, dejar de verlo como una fuente de preocupación y duda y empezar a verlo como una fuente inagotable de aprendizaje y superación. El fracaso no es el final, sino una oportunidad de Ver, claro que es mucho más sencillo decirlo que en realidad verlo, pero es todo lo que uno puede aprovechar tras no tener éxito, solo puede aprender y del aprendizaje debe haber un fruto. Para saber cuánto en realidad uno aprendió, debe mirar qué tan lejos está ahora de sus anteriores faltas, mientras más lejos, mejor. El estancamiento es lo que se debe evitar a toda costa, debido a que muestra el poco o nulo cambio que hubo en la estrategia y en su ejecución. En otras palabras, no hubo aprendizaje, ni subida, solo bajada. 

 

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